Tema 2
Vida de Oración
Tema 2
Vida de Oración
"Quien reza se salva, quien no reza se condena" (San Alfonso María de Ligorio).
De la misma forma que necesitamos aire para no morir ahogados, debemos anhelar a Dios con toda nuestra fuerza, pues sin Él no podemos vivir en orden a la vida eterna.
Somos inseparables de Dios: Jesús mismo era un hombre de oración continua e intensa junto al Padre.
No podemos solos: Separados de Cristo no podemos hacer nada; somos necesitados de su auxilio divino.
Para ser santos: La oración moldea nuestros sentimientos para configurarnos a imagen de Jesucristo.
Para descubrir Su Voluntad: Nos ayuda a ser sensibles y dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo.
¡La oración es el oxígeno
innegociable de tu alma!
Para perseverar se requiere confianza absoluta en el Señor y dejarse conducir por el Espíritu Santo.
Incluso los tiempos de aridez espiritual son útiles, pues el fuego seca la madera antes de encenderla, fortaleciendo nuestra docilidad.
Oración en el Espíritu (en lenguas): Es sumamente útil para luchar contra las tentaciones, vencer dificultades y aprovechar el crecimiento espiritual.